La inquisicion digital ¿Facebook censuró a los creadores de “Faceboom”?
Posted on | febrero 11, 2010 | 5 Comentarios
Por Otero y Faerman
Guillermo Otero, gestor y productor del libro Faceboom y Juan Faerman, autor del mismo, editado hace un par de meses en la Argentina y recientemente publicado en España, sufrieron la censura de Facebook.
Tanto sus cuentas personales como el grupo de fans del libro, con mas de 30.000 fans, fueron cancelados sin motivos aparentes. Una muestra más de la mentalidad simiesca que impera en este supuesto mundo “civilizado”, que permite armar guerras pero impide la libertad de expresión; que alardea de solidaridad televisiva por desastres naturales, muchas veces causados por la impericia de los hombres, pero hace callar a un autor que sólo cuenta lo que ve a su alrededor. Triste y decadente es el mundo de la globalización, colectivizando a la gente en su gran fauce y devorando a todo aquel a quien no puede prostituir. Cuando se intenta mostrar el verdadero rostro de lo que vulgarmente se conoce como “correcto”, siempre aparece la mano censora para impedirlo. ¿Es tan importante este Baile de Disfraces en donde nos vemos sumidos que nadie puede quitarse la careta? ¿Tan feo es lo que se oculta detrás del convencionalismo dictado desde el anonimato e impuesto brutalmente al público? ¿Nadie tiene derecho a decir lo que piensa, utilizando la misma herramienta -en este caso Facebook- para expresarlo? ¿Dónde termina la apariencia de Libertad Virtual y comienza el Sometimiento Real? Facebook es una gran maquinaria que permite sociabilizar a las personas, que deja que todos sepamos del otro, sin ningún tipo de reparo o censura; basta un pequeño click con algunos de nuestros dedos para conocer a otra persona. Nos enredamos durante largas horas para dar a conocer lo que pensamos y al mismo tiempo absorber lo que otros piensan. Eso es en algún punto un gran avance de la tecnologÃa, ya que muchas personas, sea por falta de tiempo o timidez, no pueden hacerlo cara a cara. ¿Pero qué pasa cuando un escritor cuenta el “backstage” de toda esta comedia montada? ¿Cuándo artista y productor investigan, sin ánimo de ofender, el engranaje, muchas veces pobremente aceitado, que hace avanzar al Acorazado Virtual? Son inmediatamente segregados del mismo sin ningún tipo de explicación. De modo cavernario son sujetados por sus cabellos y expulsados del mismo, como recientemente sucedió con Guillermo Otero y Juan Faerman. Algunos podrán argumentar el pobre silogismo de “Si ellos también son parte de la maquinaria ¿para qué la critican?” O bien decir: “Si tanto fastidio les causa Facebook, no entren”. Pero no es asà como funciona el sistema, o al menos, no es asà como deberÃa funcionar. En un estado democrático, sea virtual o real (y a estas instancias ambos términos se confunden) una persona puede criticar algo y no por ello ser encarcelada, ya que goza de un derecho llamado Libertad de Expresión, ¿lo han olvidado? Por otra parte, Guillermo Otero y Juan Faerman creen -por Ãntima convicción personal- que para analizar y criticar hay que ser parte. Hay que saber de lo que se habla. Porque ya hay demasiada gente que, por falta de información y contexto, bajo el dudoso rótulo de “objetividad”, condena mediante prejuicios como única fuente de conocimiento de la materia. Que seamos parte del sistema económico actual, ¿no nos da derecho a mostrar disentimiento con algunas partes del mismo? ¿Que seamos regidos por un ocasional gobierno partidario, no nos da facultad para criticarlo, si eso tiene un fin constructivo? Vivimos inmersos en la tecnologÃa, todos nuestros actos están regidos en gran parte por ella, y en este caso particular Facebook es para muchas personas una herramienta básica de trabajo, por la sencilla razón de que todos lo utilizan. ¿Debemos quedarnos afuera o bien aceptar todo mansamente por ser parte del mismo? Eso tiene aroma autoritario, y todo lo que condiciona la libertad del individuo a la larga termina esclavizando a la comunidad en su conjunto. Si hoy Facebook censura a Guillermo Otero y a Juan Faerman porque editaron un libro en donde cuentan el lado que la gente no quiere o no puede ver, ¿qué tendrÃa que suceder con los disidentes polÃticos, culturales o religiosos? ¿También vamos a ir tras ellos? Estamos todos inmersos en esto, queramos o no, por lo tanto tenemos el derecho a expresarnos desde el mismo, ya que es la herramienta que nos han inculcado y con la cual estamos haciendo crecer a nuestros hijos. No lo olvidemos. La censura que sufrieron productor y escritor es uno de los tantos ejemplos que vamos a legarles a los más jóvenes. No es solo el “material prohibido” de Internet lo que distorsiona y adultera la mente de las personas, es muchas veces lo accesible, lo que usa todo el mundo, lo que puede resultar nocivo cuando se restringe autoritariamente su uso. El acceso fácil a una Red Social también condiciona su expulsión fácil de la misma, como tristemente acaba de suceder. ¿Entonces sólo estamos a salvo si nos movemos al margen del sistema? ¿Si reptamos entre el estiércol y desde allà proclamamos? ¿No podemos alzar la voz entre el griterÃo? ¿Debemos callarnos o bien ser parias a perpetuidad? La Libertad de Expresión debe ser defendida siempre, como una bandera que nos legaron, como un escudo que pasó de generación a generación, como una cicatriz que costó muchas lágrimas en la Historia. Por supuesto que algunos creerán que esta comparación es una exageración ocasional, fruto del enojo momentáneo, pero recuerden que cuando se comienza a expulsar a la gente de un sistema, por mÃnimas que sean sus faltas, si es que las tuvieron, la Maquinaria no se sacia jamás, y si contempla la pasividad de los otros ante el atropello, continuara avanzando. Cuando un dedo señala a una persona, tres dedos de su misma mano lo están señalando a él. Si queremos un lugar más equitativo para todos, no olvidemos que cada uno de nosotros formamos parte del mismo. Muchos defendemos la Libertad de Expresión y creemos que las viles picaduras de esos insectos aglomerados en oficinas y dictando, como si fuesen Dioses OlÃmpicos, sus decretos, son meras balas de salva. Podrán censurar a un escritor, pero nunca podrán acallar la voz reinante que impera en las personas que no claudican, que cuando el horizonte se muestra oscuro, levantan aun más su cabeza, que cuando los derrumban, se alzan más fortalecidos. Porque de eso se trata esta vida, muchas veces miserable e injusta: De permanecer siempre de pie. La Censura, esa bestia inmunda que asoma su leprosa cabeza de entre la muchedumbre, no se saciará jamás. A mà no me interesa, y sé que a miles de personas tampoco. En estos momentos, cuando un escritor, sea quien sea, y escriba lo que escriba, es censurado, es cuando todos debemos unirnos y dejar de lado cualquier diferencia ideológica o estética. Guillermo Otero y Juan Faerman armaron un proyecto contando el fenómeno Facebook y sus cuentas personales fueron canceladas. ¿Criticaron ferozmente a Facebook? ¿Ultrajaron a alguna persona en particular, avasallando sus derechos? Nada de eso. Sin embargo, los derechos de Otero y Faerman fueron aplastados sin miramientos. De un modo cobarde y hasta medieval. Una suerte de Auto de Fe, en donde los culpables son condenados al ostracismo sin previo aviso, únicamente porque estorban el sistema. Una versión moderna (o retrógrada, más bien) de desaparición que recuerda a tiempos nada felices y que deberÃa sonar inverosÃmil, infantil, ingenua. Burda. Sólo quiero pedirles a todos (y en esta petición esta incluido Facebook) que intenten comprender la magnitud de este hecho. No lo relativicen porque es algo “accesible” a todos, ya que justamente eso, lo hace más importante. Ni Guillermo Otero ni Juan Faerman atacan a Facebook, muy por el contrario, utilizan el Sistema como una herramienta de la cual se vieron privados, esperemos provisoriamente, sólo por contar lo que otros no cuentan. ¿Es esa la Inteligencia Evolutiva? ¿De qué sirven los grandes programas de Internet si en última instancia la segregación continúa vigente como antaño? ¿No hay derecho a discrepar con el “Jefe”? Esperemos que esta situación marque un precedente, y sea el comienzo de una verdadera Evolución en las personas, y no en la TecnologÃa, confiemos que el hecho sucedido sirva como ejemplo para que todos nos concienticemos de que vivimos, externamente, en un mundo mejor, pero que algunos malos hábitos de los que tienen el poder, permanecen vigentes. Y si el atropello continúa, siempre habrá alguien dispuesto a denunciarlo, ¿y saben por qué? Porque siempre la MayorÃa es, a la larga, oprimida. Que este acontecimiento sirva para demostrar la Gran HipocresÃa que conlleva esa palabra, muchas veces pronunciada pero nunca comprendida, llamada Libertad.
Comentarios
5 Responses to “La inquisicion digital ¿Facebook censuró a los creadores de “Faceboom”?”
Deja una respuesta

febrero 16th, 2010 @ 19:07
La nota tambien en La Nacion
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1233675
febrero 17th, 2010 @ 9:36
También salió en ClarÃn!
http://www.ciudad.com.ar/2010/02/16/tecnonews/02141477.html
febrero 17th, 2010 @ 10:08
Excelente post. Entiendo de lo que hablas y de lo que se siente al ser censurado. Facebook censuró (eliminó) sin previo aviso (sÃ, con una advertencia posterior que me invitaba a RECONOCER mi error) dos pinturas mÃas, dos óleos.. arte en definitiva. Lo cual, en ambas ocasiones generó mi enojo y el de mis contactos. Volvà a subirlas. En el primero de los casos, después de unos dÃas, arriesgandome a que me cierren al cuenta.. y no pasó nada. Y en el segundo de los casos subà la pintura con un cartelito de Facebook tapando la “zona prohibida” que no es más que un manchón de pintura.
Lo que me llamó la atención es que nunca me dijeron nada sobre fotografÃas de desnudos que tengo, siempre fueron sobre pinturas.. con la “irrealidad” que conlleva el hecho de que sean hechas a óleo y pincel y no registro directo de esta realidad corpórea.
Voy a hacer el enlace de este post en mi facebook.
marzo 16th, 2010 @ 11:13
Excelente el vÃdeo. Bueno, tienen derechos de bloquear a quien quieran en su propia pagina pero pierden su fiabilidad.
abril 14th, 2010 @ 11:42
Si, es lamentable como andan algunas cosas.